Internacional Política
Un paz con muchas sombras
25 agosto, 2016
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El presidente colombiano Santos ha firmado la paz con las FARC, situando al Estado como parte al mismo nivel que las narcoguerrillas. No es la primera vez que un presidente renuncia a derrotar al terrorismo y prefiere pactar con él. Es una decisión discutible pero desde luego no es original.

El acuerdo de paz pone fin a 50 años de conflicto, si así queremos llamar a la acción de las guerrillas marxistas-leninistas de las FARC, y deja en el aire varias sombras que el propio presidente Santos había negado, como reflejan declaraciones anteriores suyas:

Contradicciones del presidente colombiano Santos

En primer lugar, crea un tribunal especial y diferenciado de la justicia colombiana para juzgar a los terroristas. Este tribunal no sólo supone un agravio comparativo contra cualquier ciudadano colombiano, ya que presupone una aplicación diferente y más benévola de las leyes, sino que su composición estará influida por las FARC, parte esencial en este proceso. Lograr una justicia a su medida es un gran éxito de las narcoguerrillas y un gran fracaso del Estado.

En segundo lugar, las FARC se han comprometido a liberar a los menores retenidos, aunque no han llegado a especificar cuándo. Este extremo ha sido especialmente incómodo para Sergio Jaramillo, delegado del Gobierno en Cuba, que no ha acertado a responder sobre la cuestión. Una vez firmado el acuerdo, esta promesa puede quedar en papel mojado o prolongarse indefinidamente. Un grave agujero en la negociación por parte del Estado.

En tercer lugar, encontramos el dilema de que guerrilleros que practicaban el terrorismo hace cinco minutos puedan ejercer como representantes políticos gracias a la posición alcanzada dentro de las FARC y a fondos que procederán del bolsillo de todos los colombianos. La narcoguerrilla no sólo no devolverá el dinero que tiene escondido sino que, además, recibirá un 5% anual de la asignación presupuestaria para partidos políticos (página 62 del acuerdo)

En cuarto lugar, el Estado concede unas prebendas extraordinarias a los miembros de las FARC que formen parte del acuerdo, entre las que se encuentran una asignación mensual del 90% del salario mínimo añadido a su sueldo, una dotación extra en caso de que quieran abrir su propio negocio y, por si fuera poco, la eliminación de sus antecedentes penales y de sus familiares (página 87 del acuerdo)

Estas son sólo algunas de las sombras que aparecen en el acuerdo de paz de Santos con las FARC, y son muchas las preguntas que quedan en el aire. Tras el enorme debilitamiento de las FARC desde el comienzo de siglo, ¿no contaba Colombia con una posición negociadora mucho más fuerte? ¿Es éste realmente el mejor acuerdo al que se podía llegar? ¿No había forma de derrotar a las FARC?

Los hechos dejan no dejan en buen lugar la negociación liderada por Santos.

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Manuel S. Sánchez

Escribo sobre Política, Relaciones Internacionales y otros temas.

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  • […] la paz entre el Estado colombiano y las FARC. Cinco décadas de narcoterrorismo vieron su final con un acuerdo que arroja muchas sombras y que es visto como una derrota por buena parte del país. El presidente Santos lo someterá a […]

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